Crónica de la agudización de una crisis que desenmascara el carácter
reaccionario del gobierno
El viernes 14 de marzo
del presente, el gabinete tecnócrata de Cornejo se presentó al Congreso en
busca del voto de confianza de la mayoría simple del pleno de los congresistas.
Luego de una tediosa maratón de oradores, se produjo la votación: 47 votos a
favor (Gana Perú y su aliado Perú Posible) y 71 abstenciones (todos los no
Humalistas).
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| Primera Votación |
Las bravuconadas del gobierno y
el auxilio de la derecha
Entre sábado y lunes, los humalistas y sus ministros
estuvieron muy activos. En la madrugada del sábado, el Presidente Humala en una
declaración televisada, acompañado de sus ministros, emplaza al Congreso a que
“resuelva en el tiempo más breve” y haya una definición “separando la lucha
política partidaria de un proceso electoral”. Para él, la injerencia de Nadine
Heredia en su gobierno “no tiene nada que ver con la presentación de un
gabinete”. El mismo día, el ex Presidente García mediante twitter propone el
diálogo para superar la crisis y conseguir un gabinete consensuado y “aceptado
por la mayoría parlamentaria y ciudadana”. Horas después, el Partido
Nacionalista Peruano y su grupo parlamentario difunden un comunicado firmado
por la presidente del Partido, Nadine Heredia, que declaran, entre otras cosas,
“que están abiertos al diálogo” pero al mismo tiempo “no aceptarán, en ningún
caso, que el necesario consenso democrático y el consecuente voto de confianza,
implique negociaciones sobre asuntos que no estén guiados por el interés
nacional y el respeto a la institucionalidad”, pidiendo líneas después, al Congreso
“un voto claro en relación al Gabinete Cornejo para no prolongar una situación
que les hace daño a todos los peruanos”. No se puede dejar de mencionar que
durante el sábado y el domingo, los representantes de la CONFIEP estuvieron en
casi todos los medios para solicitar el voto a favor del gabinete Cornejo y su
equipo de técnicos “serios y de brillante carrera pública”. El día domingo, así
mismo, se presentó en los canales de televisión un balbuceante Cornejo
invocando el voto y asegurando que nunca había habido injerencia de Nadine
Heredia y que en todo caso, no permitirá ninguna injerencia ajena en la marcha
de su gabinete; paralelo a ello, se iniciaron conversaciones con grupos
parlamentarios “amigos” y algunos parlamentarios por separado, y así poco a
poco los otrora incondicionales fueron regresando al redil.
El caso del PPC es
conocido, como en la revocatoria de la alcaldesa de Lima, su cambio de opinión
fue muy fácil, bastó que la CONFIEP hablara con Castro, el presidente de su
partido, para cambiar su voto. Por supuesto no se habló con los grupos de
Fuerza Popular, Concertación Parlamentaria, AP- Frente Amplio, ni Solidaridad
Nacional. Para culminar la acometida humalista, el mismo lunes aparecen
declaraciones de Mario Vargas Llosa en los diarios acusando al Parlamento de
estar “actuando con una gran irresponsabilidad” ante el voto de confianza del
gabinete Cornejo, y denunciando a Alan García de estar detrás de esta campaña
de “demolición”. Por supuesto el mensaje era claro, romper la unidad de la oposición
con el fantasma de García. Triste papel de un brillante escritor que en su
senectud ha perdido el sentido de la realidad.
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| PPC dando apoyo a Cornejo |
El
desenlace que nos volvió a la realidad
Por fin el lunes 17 se produjo la anunciada votación
con un resultado que se esperaba: 66 parlamentarios a favor, 52 en contra y 9
abstenciones. A favor votaron Gana Perú, Perú Posible, PPC, Unión Regional
(menos 2) y parlamentarios “convencidos” de provincias; por el No votaron
Fuerza Popular, Concertación Parlamentaria, AP- Frente Amplio (menos 1) y por
la abstención votaron Solidaridad Nacional (menos 1), uno de Gana Perú y uno de
Unión Regional. La arremetida humalista y derechista había cumplido su objetivo.
Epílogo
Es innegable que el gobierno está dirigido por la
pareja presidencial, por lo que Nadine Heredia no dejará su protagonismo, y
también por un poder oscuro que diseña estrategias maniqueístas típico de
gobiernos militares autoritarios e intolerantes. Por lo que debemos esperar un
endurecimiento contra los que se opusieron al voto de confianza, sobre todo
contra los partidos democráticos y sus militantes.
Por otro lado se ha hecho evidente su alianza con la
derecha que utilizó todas sus piezas para sostener un gabinete de su agrado y
un gobierno aliado a sus intereses. Esperemos el desarrollo del programa
neoliberal envuelto en medidas demagógicas y antidemocráticas.
Ya se vislumbra la nueva estrategia del gobierno,
mientras Humala ha comenzado, con su lenguaje de cuartel, una nueva andanada de
bravuconadas; los ministros han comenzado a salir a declarar en los medios,
tarde o temprano comenzarán las contradicciones y las desautorizaciones, los
lobbys y los negociados. Nuevas crisis nos esperan.
Por último, es risible el triunfalismo de algunos que
hablan hasta de una mesa directiva de oposición en el Congreso, cuando el
humalismo no volverá a permitir que se vuelvan a unir. En este escenario es
lógico invocar el fortalecimiento de los partidos democráticos, más aún con
elecciones ad-portas, para afrontar próximas batallas por la democracia y los
derechos de pueblo.
(Publicado en las redes el 20 de marzo del 2014)



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