viernes, 28 de marzo de 2014

La última crisis política del gobierno de Humala: el fortalecimiento del poder informal

En los últimos días de febrero se desenvolvió la más reciente crisis política del gobierno del Presidente Humala: el domingo 23 había renunciado el Premier Villanueva y el 24 juramentaba René Cornejo como nuevo Primer Ministro. El pretexto había sido los dimes y diretes de los días previos- cuando a la sazón estaba Humala de viaje- en los cuales la Primera Dama fue la principal protagonista. Dichos eventos por su gravedad e impacto son interesantes de analizar pues desnudan un comportamiento y prácticas oscuras de la política de la pareja presidencial que se pensaba ya superadas.


 Es innegable que esta crisis tuvo como antecedente la producida en la gestión del entonces premier Jiménez, provocada por las continuas críticas a las interferencias en el gobierno de la Primera Dama, y la “sensación” de pusilánime e inepto que dicho premier se ganó en la opinión pública. El recambio les era necesario, para ello convencieron al presidente regional de San Martín para que asuma el premierato, era el perfecto e inofensivo ministro que necesitaban mientras preparaban la solución mayor. Primero duplicaron los sueldos de los ministros -“los técnicos cuestan”-, luego buscaron los adecuados a su “estilo de gobierno”, paralelo a ello procuraron dar legitimidad de poder a Nadine Heredia nominándola presidenta del partido de gobierno (el premier Cornejo al día siguiente de su juramentación declaró que la señora Heredia, como presidenta del partido nacionalista “tiene el derecho y la obligación de opinar”).
El siguiente paso era previsible, provocar la renuncia de Villanueva, lo que hicieron Castilla, ministro de economía y la primera dama; casi inmediatamente se aceptó la renuncia y se nombró el nuevo gabinete.El premier es ahora René Cornejo y se incorporaron más “técnicos” al gabinete y de paso incluyeron a una parlamentaria Toledista para asegurar la alianza con Perú Posible y tener una mayoría en el Congreso para sus futuros planes políticos (aunque ahora esta ministra esté comprometida en tráfico de influencias por concesiones mineras).


El proyecto de gobierno está en marcha, un poder formal con “tecnócratas” como ministros y un poder informal manejado por la primera dama, su círculo familiar y un grupo político- estratégico integrado por ex militares y el recientemente incorporado Luis Favre, que supervisará al poder formal y será responsable del manejo político del gobierno. Como todo proyecto autoritario, está pensado para el largo plazo y para un control total del Estado, siendo, por lo tanto, consustancial a dicho proyecto la continuidad en el poder. Esa continuidad sólo se puede dar por reelección o por la elección de Nadine Heredia. Ante la imposibilidad de la reelección, la segunda opción les es más factible, por ello  es necesario mantenerla en primera plana y con poder implícito.


Pero no todo es perfecto. Se visiona un poder dual, con un presidente con dificultades para comunicarse con los diferentes actores políticos y de desarrollar propuestas de gobierno y una primera dama, hoy presidenta del partido nacionalista, que aborda temas políticos, define políticas y que ha ganado autoridad y manejo en el aparato de gobierno. Es el costo de gobernar sin partido, Ollanta no confía en nadie, solo en su esposa y su esposa tiene una ambición mayor que la de él que le permite sentirse la más importante. Aunque hay otra arista en la situación, por su formación militar y sus limitaciones personales, Ollanta Humala es autoritario y reacio a la discusión, y su esposa lo imita con el agravante de su inexperiencia y su desenfrenada ambición. Los resultados están a la vista: un Presidente sin autoridad, con un Perú que se “calienta” en conflictos sociales por promesas incumplidas y una Primera Dama, inexperta e ignorante en asuntos de gobierno que maneja una sarta de adulones, “aunque técnicos”, que le obedecen por las dádivas y los sueldos duplicados. A nivel de logros de gobierno el panorama es peor, así tenemos una economía en desaceleración, programas sociales que no funcionan, educación en el último lugar y salud que no llega a los pobres.


(Publicado en las redes, el 05 de marzo del 2014)

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